RECOMENDADOR DE ARTES Y ESPECTÁCULOS

Unipersonal

El amante de los caballos

Por: Juan José Bertolaga

De la manera en que un mago despliega improvisadamente un truco simple e inesperado, este material cautiva al espectador manteniendo una actividad apasionante en su imaginería.

Eligiendo nuevamente el universo de lo fantástico, al igual que la temporada anterior con su material Pasados de Dios, Lisandro Penelas vuelve a tener otro acierto con este material, usando como disparador el texto con nombre homónimo de la poeta, ensayista y cuentista americana Tess Gallagher, viuda de Raymond Carver, de quien tenemos bellezas literarias como El hombre de Kinvara, dentro de la narrativa, o textos inolvidables en el género poético como Mi caballo negro, Queridos fantasmas, Besos portátiles o La Luna cruzando el puente, este último dedicado a la memoria de su amado Carver, por solo nombrar algunos títulos de su producción.

Penelas reconstruye este cuento y hábilmente le da forma teatral reformulando tiempo y espacio, ofreciendo ínfimos datos para situarlo en nuestra geografía, en un pueblo nuestro de cualquier latitud, con pequeñas pistas escenográficas muñidas de detalles y objetos universales. Gonzalo Córdoba Estevez aporta esta escenografía y vestuario complementando, con las necesidades básicas que demanda la estrategia del relato, mínimos elementos que configuran, junto con los del texto, un disparador en la mente de quien observa, que le permite ubicarse en algún lugar de sus recuerdos.

Ana Scannapieco es la valiosa actriz de este unipersonal, quien en complicidad con su director y conocido compañero de viaje, asumen un extremo riesgo para este trabajo, un estilo de actuación que muy pocas profesionales, como Ana, pueden transitar, otorgándole a la obra un misterio onírico que en conjunto con la calidad de relato que ella demuestra conforman el nudo central de este material. Ella logra sostener más que la atención, logra tener en vilo al espectador durante el fascinante relato, aunque por momentos, el mismo se componga solo de acciones. Esta mezcla rara de adolescente y amazona da fuerza a esta historia plagada de valores humanistas, donde cobra valor la herencia que nos dejan nuestros mayores y la importancia que debemos darle al amor que les profesamos. Una historia poco común, pero común a todos es el mensaje elevado que nos deja. Una propuesta poco pretenciosa que resulta ser trascendente. Imperdible.

 

 

 

 

 

Teatro Moscú

Teatro Moscú. Camargo 506. Sábados a las 20.