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Estreno internacional

Dos dí­as, una noche

Por: Soledad Castro Lazaroff

Los hermanos Dardenne ilustran la crisis europea con una película de una enorme fuerza emotiva, que desde la sencillez y la intimidad invita a la reflexión sobre los temas más profundos de la vida.

Una mujer duerme en un sofá. El teléfono la despierta. Es joven y hermosa; está triste. Todo en ella es cotidiano, conocido y propio para una trabajadora de clase media baja. Saca una pizza del horno. No hay ninguna música pero en el sonido ambiente, en la forma de descubrir el espacio, en el color de la imagen: ahí están la tristeza, el desorden, el sopor de la tarde, la soledad. El llamado de una amiga cercana nos informa el conflicto: Sandra (simple y bellísima Marion Cotillard, nominada al Oscar 2015 por esta película) está intentando volver a su trabajo luego de atravesar una terrible depresión, pero el empresario ha decidido que no puede pagar el bono anual al resto de los empleados y recontratarla. O una cosa o la otra.

La decisión está en mano de los trabajadores, que ya han votado y han elegido quedarse con el dinero. Pero Sandra tiene la esperanza de persuadir al jefe para votar otra vez y hablar con cada uno de sus compañeros para que la apoyen. El desafío radicará en su capacidad de hacerles frente uno a uno y apelar a su solidaridad para recuperar su trabajo y con él, su integridad. En esos encuentros se desarrolla la película, mostrando la manera en que personas con realidades y necesidades muy diferentes reaccionan frente a una situación límite que les exige poner sobre la mesa sus valores más profundos.

La intimidad con la que se narra cada escena es impactante: la cercanía de la cámara, el realismo de las actuaciones, la sutileza del sonido. La idea abstracta de la crisis se transforma en gestos, en palabras, y los directores realmente logran vincular lo social con lo personal, mostrando la forma en que la política se cuela en las relaciones vinculares y laborales. De esta manera los Dardenne vuelven a construir una forma estética novedosa para hacer un cine muy comprometido con la realidad. La ambigüedad de cada personaje, el ritmo narrativo y la enorme maestría en el uso de los recursos hacen de esta película una de las propuestas más interesantes del año.

 

 

 

Estreno en Buenos Aires: 24 de septiembre.