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Cine internacional

Tres recuerdos de mi juventud

Por: Soledad Castro Lazaroff

Se estrena en Buenos Aires la película de Arnaud Desplechin que abrió el Festival de Mar del Plata y conquistó a la crítica y al público.

En el año 1996, Arnaud Desplechin estrenó Mi vida sexual, donde su alter ego Mathieu Amalric representaba a un profesor de la Universidad que sufría un triángulo amoroso con su mejor amigo mientras intentaba dejar atrás a Esther, el amor de su vida, con quien mantenía una relación poco feliz desde hacía diez años. La película, con un claro tono “a lo Truffaut”, se caracterizaba por ese don francés de explorar la intimidad con esa ambigüedad tragicómica, descarnada y honesta que se parece muchísimo a la vida cotidiana pero se viste a la vez de un atractivo y una intriga inusuales. Como Truffaut con Jean-Pierre Léaud y Antoine Doinel, casi veinte años después Desplechin vuelve a convocar a Amalric, tal vez el actor francés más versátil e interesante del momento, para que encarne nuevamente a Paul Dédalus, esta vez un profesor de antropología acusado de espionaje que reside en Tayikistán y que, al prepararse para regresar a Francia, comienza a recordar algunos episodios de su vida.

Aquí es cuando la película despega del tono de sus antecesoras y encuentra maneras realmente originales e inesperadas de hacernos vivir la infancia y juventud del personaje, logrando una textura onírica y subjetiva que hace del acto de recordar el verdadero enigma de la película. Los vínculos humanos, los pequeños y grandes episodios que marcan la historia de una vida se deslizan ante nuestros ojos con la organicidad de la pasión, del deseo, de aquello que no podemos ocultarnos a nosotros mismos. El retrato de Esther, la chica de dieciséis años que lo seduce para siempre, resulta de una belleza especial, dado que el uso de las palabras, de las voces en off, de la alternancia entre encuentros y reflexiones componen un universo profundo y personal, que a pesar de la originalidad en la puesta en escena logra conmovernos y hacernos entrar en el misterio que supone la conformación de una personalidad.  La poesía envolvente de la fotografía, las actuaciones, el montaje y el sonido, se traduce en una búsqueda impactante de la empatía y nos hace sentir como si viéramos nuestra propia memoria desfilar, de modo caótico y sutil, por delante de nuestros ojos.

 

 

Estreno en Buenos Aires: jueves 19 de noviembre.