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Estrenos argentinos

Resurrección

Por: Laura Ávila

Bien filmada, con raíces mitológicas y mucho suspenso, la película de Gonzalo Calzada es una buena excusa para ir al cine.

Hay un grupo de adictos a las pelis de terror que se aglutinan en el Buenos Aires Rojo Sangre, el Festival de cine bizarro que acontece cada mes de noviembre. Confieso sin pudor que me cuento entre sus seguidores.

Las funciones del  BARS 2015 dejaron un verdadero hallazgo, Resurrección. Esta perlita del director Gonzalo Calzada (“La plegaria del vidente”), retoma el universo del terror clásico, aquel de casas malditas y personajes pálidos y sufrientes que reabren ataúdes, al mejor estilo de “La caída de la casa Usher” de Poe.

Este clima romántico se aviene muy bien con el tema del film, que ronda un episodio espantoso de nuestra historia: la epidemia de fiebre amarilla y la deshumanización de las personas que pugnaban por salvarse de cualquier modo.

El protagonista es un futuro sacerdote, bien interpretado por Martín Slipak, que deja su claustro en Córdoba para probar su fe colaborando en la ciudad porteña, olvidada de la mano de Dios. En su camino decide visitar su casa paterna, que está en las afueras de Buenos Aires. Pretende ver a su hermano y a su familia: lo que encuentra cuando llega no puede ser más terrible.

La peste del vómito negro, mezclada con algo más insidioso y malvado, ha tomado la casa y a sus habitantes, entre los que se encuentra una niña pequeña -su sobrina Remedios-, y su madre, una mujer semi enloquecida de terror.

La casa –señorial, sombría, un universo en sí misma- es una especie de Aleph en donde convergen perniciosas alucinaciones, terrores nocturnos, pesadillas y cuartos que no dan a ninguna parte. Está magníficamente aprovechada la locación –se filmó en la quinta Rocca de Burzaco-. Calzada logró que esa mansión se convirtiera en el epicentro de la historia: funciona en el guión como un personaje más.

Hay una interesante vuelta de tuerca, que enlaza la historia con una creencia del litoral relacionada con el culto a la muerte, una fotografía y una dirección de arte que enaltecen la película, dotándola de imágenes bellas, tirando a góticas y sobrecogedoras en partes iguales; secuencias graficadas con historietas (mi corazón dio un brinco de emoción cuando reconocí los trazos del gran dibujante Enrique Breccia, ¡el de “Alvar Mayor”!) y una cuidada producción, encabezada por Hori Mentasti entre otros.

El elenco se completa con Vando Villamil, Lola Ahumada, Adrán Navarro, Ana Fontán, Diego Alonso, Silvana Dizanso y Fernando Gonzalez Oubiña. Y la frutilla del postre, para el final: Patricio Contreras en su rol de cuidador.

Contreras la rompe, sabe todo el tiempo de qué se trata la propuesta y se entrega con los ojos cerrados a un género en el que –con agradable sorpresa - descubrimos que se mueve como un pez en el agua.

Una truculenta, inquietante y atractiva pieza para disfrutar a puro escalofrío.

 

 

 

 

Estreno en Buenos Aires: 14 de enero.