RECOMENDADOR DE ARTES Y ESPECTÁCULOS

Cocina de autor

Pichón

Por: Esmeralda Basavilbaso

Una exclusiva propuesta gastronómica, un espacio íntimo y acogedor y la mejor carta de vinos de Buenos Aires. No se puede pedir más.

Para llegarse a Pichón hay que bordear la bahía. Es un hermoso paseo, indicado para hacer a pie, disfrutando la luna llena sobre las aguas del río, recorriendo con los sentidos despiertos el corazón de Nordelta.

Apenas se ingresa nos recibe Pablo Graff, el amable anfitrión, que nos ofrece un trago para empezar a paladear la noche.

Elegí el exquisito Naranjo en flor: Hesperidina, naranja macerada en miel de caña y syrup de zanahoria. Mi acompañante pidió un Honey Julep, recio y aromático, compuesto de Cynar, syrup de canela, Jack Daniels, miel y menta fresca.

Me impactan las presentaciones de los tragos: vienen en recipientes temáticos, presentados con elegancia. El mío, en una copa de cristal. El de él, en una jarrita de cobre. Ejecutados con maestría por el bartender Javier García.

El salón de Pichón es espacioso y tranquilo, con música que se desliza suavemente, predisponiendo a la intimidad de una buena charla. Hay mesas con vista al río, una chimenea que refulge cálidas llamas, muros de piedra y madera. La iluminación es sugerente.

Nos sentamos en la mesa que mira a la bahía. La sommelier Betiana Giordano nos recomienda un vino blanco, de espíritu ligero y totalmente ecológico. Se trata de Verdes cobardes, de la bodega mendocina Montesco. Este delicioso sauvignon viene muy bien para acompañar carnes blancas o rosadas, como el magnífico truchón patagónico aderezado con papaya, palta y cilantro que elegimos para cenar.  El responsable de estos exclusivos sabores es el chef Alejandro Goñi.

Hay un menú de prolongado disfrute, que cuenta de ocho pasos y viene acompañado de exquisitas y refinadas opciones etílicas. Los más curiosos, golosos u osados pueden optar por estas degustaciones, que pasean con gran armonía entre diferentes preparaciones.

Todos los platos están confeccionados con ingredientes orgánicos, criados en huertas y corrales controlados. Entre las entradas, predominan las elaboradas con exquisitas verduras bebés, polvo de almendra y keptchut casero. El Magret de pato, con berenjenas tiernas combinadas con mandioca crocante y puerros glaseados es una obra de arte. Cada paso del menú viene presentado en un plato de diseño exclusivo, como los cócteles. Ningún detalle está librado al azar.

La atención es incomparable, muy atenta y para nada intrusiva. En Pichón se trabaja con profesionalismo y dedicación, y cada integrante del staff sabe transmitirlo a la perfección.

Amparo Baca Castex y Pedro Rivero son los ideólogos de este feliz emprendimiento, y no cabe más que felicitarlos y alentarlos a expandirse cada vez más.

La noche cae en Nordelta y es hora de los postres. Nos inclinamos por un riquísimo brownie de chocolate blanco, con mousse de caramelo y espuma de popocorn. Resulta dulce, idílico, como la compañía y el entorno.

Pichón

Av. del Puerto 240. Nordelta. Reservas: 4871-4363. De martes a sábados a partir de las 19. Cantidad de cubiertos: 80. reservas@pichon.com.ar.