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Estrenos internacionales

El niño y la bestia

Por: Soledad Castro Lazaroff

Una original película de animación japonesa llena de acción y aventuras para toda la familia, con una hondura sorprendente para hablar sobre los vínculos y el crecimiento emocional.

Responsable de títulos como El viaje de Chihiro o El increíble castillo vagabundo, el nombre de Hayao Miyazaki ya es un clásico de la animación japonesa para niños. Además de explorar a fondo las posibilidades del animé como género posible de extenderse a nuevos públicos, sus películas modificaron la mirada sobre la animación al imponer definitivamente la idea, luego adoptada por estudios como Pixar, de que las películas animadas pueden ser tan estimulantes para niños como para adultos.

Pero los Estudios Ghibli no son los únicos productores de animé que escapan a los estereotipos para combinar calidad visual con guiones de una riqueza e imprevisibilidad asombrosas: aquí está El niño y la bestia, esta película de Mamoru Hosada que se estrena el 4 de agosto y que, aunque no cuenta con demasiado marketing, es una verdadera oportunidad para compartir una experiencia especial.

La película cuenta la historia de Ren, un niño de nueve años al que se le muere su mamá. En lugar de contactar a su padre, sus familiares tratan de adoptarlo. Pero Ren está tan enojado que se escapa por la ciudad y corre el riesgo de quedarse completamente solo hasta que, en una escena provocadora y misteriosa, es convocado por Kumatetsu para ser su discípulo. Kumatetsu es una bestia: una especie de oso humanoide que vive en Jutengai, un mundo fantástico regido por animales antropomorfizados: humanos con cabezas de chanchos, vacas, conejos, monos. A su lado Ren enfrentará un entrenamiento preciso, pero lo raro es que Kumatetsu no es un maestro sabio sino un vago problemático, orgulloso por demás, del que casi nadie quiere estar cerca porque es un ególatra insoportable. Ren y Kumatetsu aprenden uno del otro en una relación de paridad; se necesitan para crecer. La educación no tiene que ver con la aceptación de un cúmulo de conductas impuestas sino, justamente, con el enfrentamiento y el límite, con aprender de la diferencia y combinar fuerzas para realizar un proceso conjunto.

La película cuenta con un primer acto de iniciación hasta que Ren se convierte en un muchacho joven y un segundo segmento que comienza cuando vuelve al mundo de la realidad y debe reencontrarse con su pasado, asumiendo los conflictos que le impone el hecho de haberse formado en ese otro mundo fantástico con seres que no eran sus familiares directos. ¿Cómo modelar su identidad sin olvidar ninguna de las partes que forjan su origen? ¿Cómo respetar el impulso del romance y la vida moderna sin perder el lado “bestial”; esa cultura mítica a la que ha tenido oportunidad de acercarse y que se sintetiza en la conflictiva figura de Kumatetsu?

El niño y la bestia es una película de acción y aventuras que logra, con una narrativa vertiginosa, mantener en vilo al espectador. El planteo visual nos deja con un nudo en la garganta; es majestuosa la combinación de la ilustración más clásica con imágenes CGI en tres dimensiones para hacer convivir con maestría fotográfica los mundos paralelos del guión. Llena de honestidad y valentía, esta película entretiene, emociona, es un enorme espectáculo, y además nos interpela para llenarnos de preguntas sobre nosotros mismos y nuestros vínculos de pertenencia. Cine del que no se olvida nunca más.

Estreno en Buenos Aires: 4 de agosto.