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Estrenos internacionales

Amor y amistad

Por: Soledad Castro Lazaroff

Basada en la novela Lady Susan de Jane Austen, esta película recupera el espíritu más ácido y humorístico de la autora dejando atrás la tendencia al romanticismo edulcorado de otras adaptaciones recientes.

El nombre de Jane Austen, la renombrada novelista británica de fines del siglo  XVIII, está directamente vinculado al cine. Su obra ha sido llevada a la pantalla de diversas maneras a lo largo del tiempo (algunas de sus novelas cuentan con más de cinco versiones) y su éxito constituye un raro caso donde el nombre literario es una especie de firma importantísima para la venta y posterior éxito de una película. Porque Jane Austen cuenta con una enorme cantidad de fans en todo el mundo, la mayoría de ellas mujeres; el enfoque sentimental que han tenido varias de sus adaptaciones cinematográficas y televisivas han colaborado con esa mirada sesgada a lo romántico para la que tal vez haya sido la más grande narradora de la condición femenina.

Esta película se aleja de las premisas a-lo-Hollywood y enfrenta con especial elegancia el desafío de una obra que subvierte todas las reglas de la novela romántica: la protagonista tiene un papel activo, es una viuda inteligente, ingeniosa y malvada; sus pretendientes son mucho más jóvenes e ingenuos que ella; la búsqueda del dinero y la necesidad de evitar penurias económicas define mucho más la conducta de los personajes que el afán de romanticismo o la aplicación de afectados valores morales. Es hermoso escucharlos hablar, desarrollar esa precisión del cinismo inglés tan seductora, que logra retratar – y conectar de manera directa con el presente – la hipocresía de una sociedad donde para las mujeres casarse era muchas veces la única salida posible para la supervivencia. Incluso el título parece funcionar de un modo absurdo: lo que menos hay en la película es amor y amistad.

Kate Beckinsale está fabulosa en el papel principal. La sutileza de su interpretación, sobre todo en las escenas donde la vemos manipular sin ningún temblor a los personajes masculinos, llama la atención sobre su carrera futura. El director Stillman se da el gusto de contar con un elenco perfecto: el misterio de Chlöe Sevigny, la torpeza de Xavier Samuel como Reginald - una de las pobres víctimas de la viuda - y un cameo muy disfrutable de Stephen Fry. La adaptación de época resulta una delicia e incluso se utilizan algunos recursos casi experimentales como la introducción de los personajes con zócalos impresos, a la manera de las películas del  cine mudo y con una reminiscencia muy concreta a la literatura. Comedia, liviandad aparente y disección certera de la naturaleza humana: la Jane Austen que vale la pena.

Estreno en Buenos Aires: 8 de septiembre.