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Estrenos argentinos

El padre

Por: Laura Ávila

Mariana Arruti, una de nuestras documentalistas más valiosas, dirigió esta película autobiográfica que excede su propia historia y termina pintando la aldea nuestra, este país que compartimos.

Trelew, la fuga que fue masacre, es quizás el documental más conocido de Mariana Arruti. Ganó muchos premios (el Cóndor de Plata fue uno de ellos), pero quizás el mayor reconocimiento para esta cineasta y antropóloga haya sido que su película constara como prueba en el juicio a los procesados por la masacre.

También hizo Los llamaban los presos de Bragado (1995), que cuenta la injusta condena a perpetua de tres anarquistas y la red de solidaridad que se armó para defenderlos, y  La huelga de los locos (2002) que describe el paro de la Federación de obreros en construcciones navales que duró casi un año, en pleno gobierno de Aramburu.

Estas pequeñas grandes historias de lucha constituyen su universo fílmico.

Cineastas como ella son muy valiosas porque conservan la memoria y no se paralizan ante lo horrible ni lo trágico, sino que también buscan narrar una llave para salir del horror, para mirar para adelante. Más allá de todo, su cine es optimista porque cree en el pueblo que está retratando, y cree en el espectador.

Lo que nunca había hecho hasta ahora es meterse con su propia familia.

En El padre cuenta, con recursos de cine de ficción, fotos viejas y entrevistas a sus tíos, a su madre y a gente que lo trató, el secreto mejor guardado en el seno de su hogar: los motivos de la muerte de su papá.

Mariana nunca lo conoció, no se acuerda de su cara sin ayuda de las fotos. Cuando él murió, siendo ella muy chica, le dijeron que había sufrido un accidente de tren.

A cuarenta años de distancia, ella busca cruzar un límite entre la fantasía y la certeza y partir tras la búsqueda de su papá con sus fuertes recursos de investigadora, de documentalista rigurosa y seria.

Logra una película sólida, terrible y tierna, con un ritmo atrapante aún en su tranquilo devenir. Como capas de una pintura envejecida que se va cayendo en contacto con el formón, escarba en los recuerdos de los demás, en los silencios de los suyos, en sus propias imaginaciones.

Papá entonces vive en el mar, en su Monte Hermoso natal. Ella es una nena de pelo largo que le da la mano en la playa. Su padre no es médico, ni siquiera terminó la escuela; es albañil. Su tío sabe algo que no cuenta. Su mamá estaba transida por el dolor; sus primos le revelan un dato que hace avanzar todo con el mecanismo de una película de detectives. 

La fuerza de una voz callada, la intriga, la línea de una vivencia particular que se va mezclando con la historia del país, hace que este sea un documental de emociones fuertes. Los años de violencia y cómo estos repercutieron en las familias aparecen aquí. Acá está el rescoldo de un fuego que permanece encendido aún en la derrota.

Preguntándose por una muerte, Arruti recupera una vida. Demuestra una valentía serena al enfrentarse con algo tan difícil como es hablar del propio pasado. Pero es hija de tigre. Y puede contar, por ella y por nosotros.

Estreno en Buenos Aires: 22 de septiembre.