RECOMENDADOR DE ARTES Y ESPECTÁCULOS

Drama

Lo único que hice fue jugar

Por: Atilio Tustali

Siempre, la realidad supera la ficción, pero esta ficción es aleccionadora de la realidad, permitiendo reflexionarla. 

Una nueva entrega del dramaturgo y director Sebastián Irigo, señala su calidad artística e intelectual. Entre sus trabajos se encuentra la reciente obra Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel denotando el estilo de sus propuestas.

Este material posee, como punta de lanza, un mensaje que invita a reflexionar sobre los abusos que inconsciente e irresponsablemente los padres realizan hacia sus hijos con decisiones, procederes y  errores que cometen, destruyendo un hogar, un seguro espacio de formación.

Una familia está en escena, ellos están en la transición entre los 70 y los 80, un lapso en el que los hijos pasan de la niñez a la adolescencia, el más pequeño es quien nos cuenta su punto de vista. Este lugar, desde donde se ve la historia, es uno de los aciertos de la obra, el otro es el casting.

La calidad actoral que aparece sobre el escenario del Callejón es realmente abrumadora. Con su acostumbrada genialidad Laura Oliva encarna a la madre y Federico Buso al padre, una delicia para los sentidos del espectador. Josefina Scaglione es la hija mayor, de quien vemos el periodo que va desde los 15 a 18 años. Sebastián Politino construye al conflictivo hermano del medio y Gerardo Chendo compone, en otro de sus aciertos, al pequeño de 8 años.

En estos trabajos de dirección de actores se ve la mano de Irigo, logrando vencer edades con una convención que no posee fisura;  igual controla a la perfección el proceso de causa a efecto que cada uno recibe de sus progenitores, demostrando que todo funciona como sistema y exhibiendo el daño que se le hace a las personas en su periodo de crecimiento, al romper su medioambiente. Una sabia propuesta en la ciudad.  

Espacio Callejón

Espacio Callejón. Humahuaca 3759. Lunes a las  20:45.