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Estrenos internacionales

Una mujer, una vida

Por: Soledad Castro Lazaroff

Se estrena en Buenos Aires esta hermosa película de época basada en la novela de Guy de Maupassant.

Guy de Maupassant fue uno de los novelistas más interesantes de la escuela naturalista y uno de los cuentistas más aclamados de la historia. Su prosa tiene una potencia de efecto inusitada, que logra transportar al lector hacia una enorme gama de intensidades y climas con esa forma etérea de la elegancia que tal vez solo la narración omnisciente (donde el narrador es un observador de las acciones que no se involucra en el relato) es capaz de conseguir.

Esa delicadeza de estilo se traduce a la pantalla en esta adaptación de Stepháne Brizé, uno de los cineastas franceses más personales y creativos del momento. Es muy notoria su libertad en el uso de los recursos: utiliza la cámara en mano y un formato poco habitual (pantalla cuadrada 4:3) para contar una historia ambientada en el siglo XIX. Ese procedimiento da lugar a una película particularmente sensible, atípica, donde la observación íntima del personaje no realiza concesiones rítmicas ni trabaja para suavizar las emociones al  espectador, sino que nos muestra de modo descarnado la ambigüedad vital entre la belleza y el sufrimiento.

La joven Jeanne Le Perthuis (interpretada de modo magistral por Judith Chemia), criada en el seno de una familia noble, accede a casarse con Julien de Lamare, de quien se enamora con un amor ingenuo, romántico e idílico. Sus planes de felicidad se enturbian para siempre al descubrir las infidelidades de su marido, incluso con Rosalie, su sirvienta y amiga de la infancia. Jeanne verá cómo su vida se aleja de sus sueños y no se parece en nada a la mirada inocente con la que fue criada. Deuda tras deuda, error tras error, transitará su existencia peleando constantemente entre su ideal de vida y la cruda realidad de sus vínculos en un mundo donde ser noble y vivir en un palacio equivale sobre todo a someterse a la inmensa oscuridad de las habitaciones, a la soledad de los espacios, al frío terrible de un largo invierno.

El naturalismo heredado de Guy de Maupassant se pone en juego de la mejor manera en esta adaptación, donde los personajes nunca son juzgados y se responde a la idea de que mostrar es más que decir, y que debe ser el espectador quien realice la lectura final de las acciones a las que asiste. Impresiona la lucidez tanto del autor original como de Brizé para reflexionar sobre la historia de las mujeres, sobre las consecuencias reales que la idea del amor romántico tenía sobre la vida. No es fácil hablar sobre el presente mirando el pasado y construir una película profundamente social que a su vez respeta su época como pocas. Brizé parte de la literatura del siglo XIX para hablar de su tiempo, para que en el acto cinematográfico el naturalismo vuelva a encontrar un sentido perdido.

Estreno en Buenos Aires: 10 de agosto.