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Documental

Viaje a los pueblos fumigados

Por: Laura Ávila

La última película de la saga de Pino Solanas describe nuestro drama con los agrotóxicos y vislumbra una posible salida.

Pino Solanas viene haciendo una serie de documentales que, desde principios del Siglo XXI, retratan la actualidad de nuestro país, sus zonas de falencias, sus desigualdades y los latrocinios de las clases dirigentes. Extraordinarios documentos precedieron al estreno de este Viaje: Memorias del saqueo, La dignidad de los nadies, La próxima estación, entre otros, señalan problemas estructurales de nuestra constitución social, económica y cultural, y nos abren los ojos para reparar en ellas.

Viaje a los pueblos fumigados es la confirmación definitiva de que los cultivos transgénicos no son buenos para nuestra salud, ni para nuestra forma de relacionarnos con el entorno. Tampoco es buena esta manera de hacer negocios a costa de envenenar nuestros suelos y a nuestros hijos.

"Las consecuencias sociales del cultivo intensivo de soja transgénica con agrotóxicos, fueron el desmonte de millones de hectáreas de monte nativo, monocultivo, éxodo rural. La población quedó expuesta a la contaminación de las fumigaciones. El control sanitario en nuestro país es inexistente porque no se controlan los centros de producción. Tampoco hay programas

de investigación en hospitales y universidades sobre sus efectos en el organismo" asegura Pino, que estuvo años investigando en el interior del país (la filmación se hizo en diferentes momentos en Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Salta, Chaco y Misiones).

 "Los testimonios recogidos demuestran que una parte de la población está contaminada con agrotóxicos, a lo que se suman los efectos nocivos de alimentos producidos con sustancias químicas", denuncia.

El propio director se hace un examen de pesticidas en sangre durante el metraje. Los resultados son espeluznantes.

Sin embargo, y en eso radica el valor intrínseco de la obra, a pesar de este presente apocalíptico, el film propone un camino de salida.

Ese camino tiene que ver con una conciencia política que termine con esta manera de producir los alimentos. Con una decisión que tenemos que tomar para volver a las fuentes.

Hay testimonios de personas que trabajan con agricultura tradicional, tratando de rescatar los valores integrales de lo orgánico. Ellos también son parte de este paisaje, que a manera de cuadros, viñetas o capítulos, Pino va desgranado, ayudándose con su voz en off, obligándonos a despertar y a luchar por torcer nuestro destino.

Estreno en Buenos Aires: 3 de mayo.