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Drama

Hedda

Por: Juan José Bertolaga

Un gran clásico, bien tratado, es siempre una alegría, una caricia al alma que se pretende infinita, Ibsen habría autorizado esta versión.

Con todos los prejuicios que conlleva ser un ferviente admirador de este material, asistí al querido teatro El Brío, para presenciar esta versión.

Rodrigo González Garillo con su diseño escenográfico le brinda una carcasa muy particular, una lujosa jaula para la adorada Hedda Gabler.

Además del amor por él, se ve un minucioso trabajo sobre el material original, por parte de sus adaptadoras Melina Petriella y Nayla Pose. Hay una clara intención de comprender a Hedda y el deseo de permitir que se exprese.

Generalmente se hacen puestas con una Hedda destructora y yo siempre pensé que ella está construyendo, que es una mujer con herramientas otorgadas por ese magnánimo padre para ser independiente, a pesar de vivir en una época en que si no estaba bajo el cuidado de un hombre, no podía subsistir. Intencionalmente Ibsen la pone en yunta con un hombre débil al cual no respeta. Ella se admira y por eso ama a la mujer.

En esta versión magistralmente dirigida por Nayla Pose, aparece una Hedda construida por Melina Petriella de forma muy facetada, lo que sostiene la veracidad de sus contradicciones, de su amor por su cuñada inteligentemente, desde el cast, interpretada por el talento y belleza interior de María Abadi, conformando un duelo implacable, un dúo metafórico que conforma el altar de la mujer en escena.

Los incito a que asistan a una función cualquiera y podrán observar algo que se construye y que va mas allá de la mera teatralidad, hay una verdad arrolladora que sobrepasa el mensaje militante de igualdad de género, se puede percibir en esa dupla la necesidad más profunda del género y por eso considero que es una versión que explica a Hedda, porque la hace construir un futuro más amplio que el que Ibsen le otorga.

La estructura incluye una relación con el afuera que la da su criada compuesta por Pose, a lo que se le suma la elección que la presencia del hombre fuera dada por Lövborg, sobre todo interpretado por el gran actor Pablo Chao que completa esta estructura para contar la iluminada versión de un clásico que le mostró a la humanidad, los deseos y derechos de la mujer.

 

Teatro El Brío.

Teatro El Brío. Av. Álvarez Thomas 1582. Viernes a las 21.