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Drama

Marilyn

Por: Laura Ávila

La ópera prima de Martín Rodríguez Redondo, viene de ganar el Premio al Mejor largometraje en el Festival de Cine Queer de Lisboa.

Marcos es buen alumno, va a la escuela secundaria y vive en un pueblo rural. Su familia no tiene mucha plata, trabaja casi en condición de servilismo para el dueño del campo.

A Marcos le gustan los varones, lo sabe desde niño. Pero su familia no tolera esa elección, que intuye antes de que el chico lo exprese. La madre, especialmente, iniciará una guerra sorda contra esa decisión. Le marcará, a fuerza de golpes y maltrato, unos límites tan estrechos como su propia mirada del mundo.

De eso va la película de Martín Rodríguez Redondo, basada en un hecho real. De ser puto, pobre y pueblerino. Alejado de todo glamour, sin ser objeto de ningún consumo teen. Un joven y su crisálida, única e irrepetible, defendiéndose solo de un entorno hostil.

Es muy interesante la construcción del personaje principal, interpretado por el novel actor  Walter Rodríguez. Se trabaja mucho con su rostro, con emociones interiores que afloran en una mirada antes que en alguna acción física. Se logró transmitir ese fuego de llamaradas impredecibles que esconde el protagonista.

La gran antagonista es la madre, interpretada por Catalina Saavedra. Su criatura tiene un registro de gran dureza, es una pared donde se estrella todo el confundido amor de su hijo.

El elenco se completa con el siempre a sus anchas Germán De Silva, que en este pequeño rol que le tocó jugar se luce como en todas sus películas.

El tratamiento del sonido, las locaciones y la fotografía ayudan a redondear ese clima de opresión, aún en los grandes espacios, porque esa presión es una cuestión del cuerpo para adentro.

El guión está pensado con mucha delicadeza, respetando las incógnitas de una configuración del yo. Marcos es muy chico, casi un niño, y la fantasía es su única arma, aunque ese universo callado de sueños le desdibuje un poco el panorama real. Marilyn debuta en esa realidad con una cuota de horrible violencia, pero en cierta forma busca nacer así, de parto difícil.  Vale más un Carnaval que una vida entera de represión y tristeza.

Marcos es el malquerido y tiene el angustioso deseo de que a Marilyn la quieran. Del aprendizaje de una forma de ser, de la lucha por una identidad, de un gran conflicto que presagia una tragedia, de todos estos tópicos se nutre esta buena ópera prima.

Estreno en Buenos Aires: 11 de octubre.