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Estrenos argentinos

Relatos salvajes

Por: Laura Ávila

Llega a nuestras pantallas la esperada película de Damián Szifrón estrenada en Cannes.

Relatos salvajes es, ante todo, divertida. Se compone de seis pequeñas historias, independientes entre sí pero con un nexo en común. Todos sus personajes se salen de control. En buen castizo, se desmadran.

Pero no es un desmadre a lo comedia brillante, como Mujeres al borde de un ataque de nervios. Es más bien un acercamiento del director al cine catástrofe, una especie de explotation estilizado, filmado con un gran sentido de la composición y de los tiempos narrativos.

Szifrón no podrá ser jamás aburrido mientras mantenga esa sed por contar.

Tiene gran conciencia de sí mismo, de lo que puede hacer con su cine. Por eso se puede liberar, darle lugar al placer de narrar, jugar con la imaginación.

Esta película tiene un cierto espíritu spielbergiano, pero estoy hablando del primer Spielberg, aquel de Tiburón y Reto a la muerte, así, en castellano y en matiné. Relatos salvajes se parece al cine que nos volaba la cabeza cuando éramos niños. Todo lo de Szifrón tiene esa pulsión de la maravilla infantil. Él filma como un niño, poderoso, con los sentidos y la creatividad en su punto más alto, mirando el mundo como algo nuevo y a lo que siempre está dispuesto a criticar, poniendo su dedo de enfant terrible justito donde debe.

En esta película se muere el más débil. En la escala social, el menos poderoso. Y entonces pasamos del placer simple de ver una película de catástrofe, a hilar más fino. Hay una sintética metáfora de cómo está organizada esta sociedad, que es la que provoca las explosiones de los personajes. Y el director lo cuenta con tanta cintura, con tanto humor, que una no puede menos que aplaudirlo.

El elenco principal de esta película está conformado por Darío Grandinetti y María Marull (Pasternak), Rita Cortese y Julieta Zylberberg (Las ratas), Leonardo Sbaraglia (El más fuerte), Ricardo Darín y Nancy Dupláa (Bombita),

Oscar Martínez, Osmar Núñez, Germán de Silva, Diego Velázquez y  María Onetto (La propuesta) y Erica Rivas (Hasta que la muerte nos separe).

Los personajes secundarios están cubiertos también por grandes actores. Es un casting tan cuidado como el resto de los rubros de la película, empezando por el guión y terminando por la edición, que también pertenecen al realizador. El más fuerte, por ejemplo, nos muestra la justeza del plano a plano. Está filmada en gran parte dentro de un auto, resuelta con una verosimilitud increíble para la extrema historia que nos está contando.

Hay algo de western, pero muy delicado. Estamos ante el cine de un gran lector de cuentos cortos, que conoce los resortes para cautivar a su público.

El final a lo Leonardo Favio del episodio de Bombita es increíble. La novia de la Rivas o la cocinera de Rita Cortese son personajes monstruosos pero hilarantes.

Szifrón tiene algo de humor inglés, de cuento policial con mucho clima, como los de Wilkie Collins. Y sabe también los bueyes con los que ara. Aunque ya sea ciudadano del mundo, lo suyo es intrínsicamente argentino, pero es de exportación.

 

 

 

Estreno en Buenos Aires: 21 de agosto.