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Estrenos argentinos

El patrón, radiografí­a de un crimen

Por: Laura Ávila

Llega a las salas porteñas el primer largometraje de ficción de Sebastián Schindel, el director de Mundo alas.

Hermógenes Saldívar es santiagueño. Vino a Buenos Aires con su mujer, escapando de la pobreza. No consigue buenos trabajos porque tiene un problema en la pierna. Tampoco sabe leer ni escribir. Pero sabe trabajar mucho, muy duro.

La vida lo topa con Latuada, que tiene una cadena de carnicerías. Latuada toma a Hermógenes como empleado en uno de sus locales. Lo primero que hace, como su nombre le parece ridículo, es cambiárselo.

Ese acto inaugural de violencia trae muchos más, con el tiempo. Hermógenes trata de acomodarse a los humores de su patrón. De resistir. Pero el trato cotidiano con semejante personaje le va envenenando la existencia. Todo se pudre lentamente, como la carne.

Esta es la línea principal de El patrón, primer largometraje de ficción de Sebastián Schindel.

Schindel es profesor de cine documental y eso se nota mucho en el abordaje de su película. Cada toma está registrada con espíritu hiperrealista: la carnicería, el frigorífico, el mundo del trabajo. Joaquín Furriel, que encarna a Hermógenes, tuvo un entrenamiento especial, en donde aprendió a cortar las medias reses, a manejar el cuchillo y la chaira. También se compenetró físicamente con su personaje: lentes de contacto, por supuesto, y maquillaje, pero sobre todo una postura, un acento, una mirada. Para comprender a Hermógenes visitó Santiago del Estero, aprendió a hablar como los hacheros, hizo suyos sus modismos, sus formas de bromear y de estar triste.

Logró una composición extraordinaria. En pantalla se le percibe todo un mundo interior recóndito, dispuesto a estallar bajo una  naturaleza mansa, luego violentada.

Su entrega tiene un poderoso punto de apoyo en la caracterización que Luis Ziembrowski hace de Latuada. Los dos logran pintar exactamente lo que el director quiere contar: una relación insidiosa, una esclavitud moderna que se va degradando hasta terminar en un crimen.

El guión está ajustado y preciso. Funciona como un reloj, a pesar de los nutridos saltos de tiempo que hay en la cronología de la historia.

Guillermo Pfening se luce como el abogado del caso y Germán De Silva vuelve a robarse la película, en este caso como un carnicero que le enseña al protagonista los trucos del oficio. El elenco se completa con Mónica Lairana, Victoria Raposo y Andrea Garrote.

El patrón está basada en una historia real, que Elías Neuman, crimonólogo y abogado, plasmó en un libro. La mejor virtud de este largometraje –y tiene muchas virtudes- es lograr denunciar el mundo del maltrato y la explotación laboral sin descuidar la narración. Entretenida, fuerte y comprometida, ¿qué más se le puede pedir?

 

 

 

 

Estreno en Buenos Aires: 26 de febrero.