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Coproducción

El sereno

Por: Laura Ávila

Un thriller psicológico que devela rasgos de una sufrida humanidad. Gran trabajo de Gastón Pauls.

Fernando es un solitario. Consigue un trabajo como sereno nocturno en un depósito próximo a ser demolido. El edificio es enorme, con varios pisos y alas interconectadas por una confusa red de pasillos y escaleras. Una noche, Fernando escucha ruidos extraños y encuentra abierta una reja que debería estar cerrada. A partir de ese instante ya nada será lo mismo…

Con estas palabras a manera de sinopsis, en clave de película de suspenso, los directores uruguayos Oscar Estévez y Juacko Mauad se internan en una narración compleja e inquietante, que tiene que ver con los demonios que recorren el interior de un ser humano atormentado.

Es un relato de muchas puertas, en donde el depósito en donde sucede todo es un protagonista más. Ese espacio es un infierno, un reservorio de energías y pulsiones. El edificio simbólico del subconsciente.

El sereno habla de tropiezos, obsesiones y caídas circulares de un hombre que necesita desesperadamente una mano, una luz.

Poética, oscura, intrigante, cuenta con el guión de Oscar Estévez y Federico Roca.

La cruda fotografía, que crea ese clima ominoso con estupendos resultados, es de Diego Pavese. El diseño de sonido es sinceramente magnífico. Hay música y efectos muy atmosféricos: un zumbido, voces que susurran, llanto, respiraciones.

Un elenco muy efectivo, compuesto por  César Troncoso,  Álvaro Armand Ugon,  Valentina Barrios, Cecilia Caballero y Lalo Labat, terminan de armar este relato de varias capas, realizado con talento y a conciencia.

Gastón Pauls le pone el cuerpo y el alma a su Fernando, logrando un personaje vulnerable, con el que el espectador se siente identificado. Recomendada.

 

Estreno en Buenos Aires: 15 de febrero.