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Fotogalería

Esta se fue, a esta la mataron, esta murió

Por: Cecilia Navesnik

Una muestra visceral, conmovedora y necesaria. De gran atractivo visual y cuidado criterio estético, funciona como puerta de entrada al Archivo de la Memoria Trans.

Belén Correa y Pía Baudracco soñaban con reunir imágenes y anécdotas de amigas, de chicas que no veían hacía tiempo e incluso de aquellas que ya no estaban. Cuando Pía murió, en 2012, Belén puso en funcionamiento la maquinaria. Así nació lo que se convertiría en el Archivo de la Memoria Trans, el proyecto que hoy dirige.

Todo empezó en Facebook, buscando contactar a quienes estaban exiliadas. La propuesta era crear una memoria colectiva hecha de fotos y recuerdos personales, para reconstruir y visibilizar una parte de la historia argentina que había sido silenciada o contada desde un punto de vista —policial,  judicial o médico— únicamente institucional. La idea era hacer conocer el día a día, pero también los padecimientos sufridos frente la hostilidad, la persecución y la violencia del Estado y de la sociedad.

En ese proceso Belén conoció a la fotógrafa Cecilia Estalles, quien estaba haciendo un trabajo sobre una mujer trans asesinada. Cuando Cecilia tuvo acceso al material reunido reconoció un potencial enorme. Entonces decidieron empezar a digitalizar los testimonios que llegaban a sus manos. En esta muestra se exhibe una selección de las 5000 piezas con que cuenta hoy el archivo, que va desde los años cuarenta hasta principios del 2000.

El foco está puesto en las décadas del 80 y 90. Las imágenes de mayor tamaño retratan carnavales, la intimidad de las casas, especies de books improvisados, viajes, escenas al aire libre, celebraciones. Luego hay otras más pequeñas, en portarretratos que remiten al uso doméstico de las fotos, ordenadas según ciertos tópicos: posando para la cámara, mirándose en el espejo, besándose o abrazándose. Algunas vitrinas exhiben alhajas y accesorios, objetos cotidianos, postales enviadas desde el exterior, pasajes de avión, cartas, relatos carcelarios, recortes periodísticos de crónicas policiales y DNIs, que narran la realidad previa a la Ley de Identidad de Género. También se ofrecen testimonios sonoros y un video con entrevistas (que recomiendo no perderse).

El valor de la muestra es documental y sentimental, pero también estético. Su importancia radica en el hecho de que son sus propias protagonistas las que cuentan su historia. Y lo hacen con instantáneas que no tenían más intención que retratar un momento compartido. Las imágenes son honestas, crudas, torpes, divertidas, despreocupadas, emotivas. Y como fotos —y ahí seguramente está el ojo de Estalles— son excelentes.

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.  Av. Del Libertador 8151. Martes a domingos y feriados de 11 a 21. Hasta el 4 de marzo.